Comunicado de la cofradía del Silencio

Ante el hecho de no apagar el alumbrado público a su paso.

NOTA DE LA HERMANDAD:

“Aún en la madrugada del Viernes Santo, nada más concluir su Estación de Penitencia, habiéndolo hecho por primera vez desde su fundación sin oscurecer las calles por las que transcurre, esta Hermandad considera necesario dirigirse a la ciudad de Granada y ese es el motivo del presente comunicado.

No es momento de lamentaciones ni de llantos; no es momento de transmitir nuestra pena y nuestro dolor (no habría palabras), tampoco vamos a recriminar a nadie la decisión tomada; ni vamos a indagar a ver quién ha mentido y quién no. Mucho menos es el momento de preguntarse porqué en esta ciudad no se apaga el alumbrado, pero si se hace en otras; ni le vamos a pedir a nadie que nos aclare en que ha cambiado el nivel de alerta de años pasados al actual; tampoco queremos que nos pidan disculpas por la ausencia de sensibilidad al no consultar a representantes de las Hermandades antes de tomar una decisión; ni mucho menos pedimos que recapacite nadie sobre la falta de respeto y consideración para con la Hermandad, a la que según parece no es necesario informar. Ni somos quien para opinar si las consecuencias que acarrean las discrepancias y disputas entre partidos políticos que gobiernan diferentes administraciones recaen sobre las cofradías y este caso sobre toda la ciudad. Ni tampoco vamos a buscar justificaciones a promesas incumplidas. No, no queremos hablar ahora de nada de ello, habrá tiempo y oportunidades para hacerlo.

Lo que ahora queremos es dar una muestra de agradecimiento. Si, queremos dar gracias. Gracias a la ciudad de Granada, gracias a los granadinos. Esta noche, Granada se ha echado a la calle a ver a su Cristo del Silencio. Los granadinos han vuelto a abarrotar las calles, y lo han hecho con el silencio de siempre, a pesar de que el ambiente era totalmente distinto, diríamos incluso que no invitaba a callar. Pues bien, Granada entera se ha silenciado a partir de las doce de la noche. Durante el transcurrir por Carrera del Darro, todo parecía casi igual a los 94 años anteriores, pero al llegar a Plaza Nueva ya no era nuestra noche de Jueves Santo, nos la habían quitado, a la Hermandad y a toda Granada. Aunque sólo fuera un poquito, pero este momento contribuía a una Semana Santa declarada Patrimonio Nacional. Sin embargo, los granadinos han permanecido totalmente enmudecidos, diríamos que casi más que otros años, e invitaban así a los visitantes de la ciudad a sumarse al silencio. Durante todo el itinerario ha sido así, y eso no tiene más interpretación para la Hermandad que ser una muestra de cariño y de respeto hacia ella, y una reivindicación pidiendo que al silencio se sume la oscuridad, una oscuridad que es sólo transitoria, los minutos que tarda en pasar la Hermandad.

Granada esta noche ha tenido el coraje y la valentía de demostrar que no tiene miedo a amenazas, que nada puede hacer cambiar sus costumbres y tradiciones, aunque para ello tenga que arriesgar algo. La actitud de Granada esta noche ha sido una alegría que busca consolar el desgarro que ha sentido esta Hermandad, la propia ciudad y todos los granadinos. Pero sobre todo, Granada ha sido ejemplo de buen hacer, de saber comportarse, una vez más ha estado enseñándoles a sus representantes valor, coraje, valentía, respeto y cariño.

Esta Hermandad desea, espera, pide, y lo hace con insistencia, que nuestros representantes mediten sobre lo ocurrido, que dejen de mirarse unos a otros para buscar culpables, pues mientras tanto, es la ciudad, sus instituciones y sus habitantes los que quedan desasistidos. Cada uno sabe lo que ha hecho, lo que podía haber hecho y no hizo; como decían nuestros mayores “allá cada cual con su conciencia”. La Hermandad, por encima de todo, quiere enviar un mensaje alto y claro: GRACIAS GRANADA; GRACIAS GRANADINOS.

Pedimos al Cristo de la Misericordia que ilumine a nuestros responsables políticos en todas sus decisiones, especialmente en las referentes a estos temas, de manera que hayamos vivido la primera y última Estación de Penitencia del Cristo de la Misericordia con luz.”

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